¿QUIÉN PUEDE ABURRIRSE ASÍ?

By admin
In Colocación de lonas publicitarias
may 19th, 2014
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Goteras.Lo que más me gusta de mi trabajo es que no me aburre; Yo no he trabajado toda la vida en esto de los “trabajos verticales”, mi oficio siempre estuvo relacionado con el mundo de la hostelería. Primero trabaje como camarero y luego tuve mi propia cafetería. De esta última etapa solo puedo decir dos cosas, la primera que nos dejo en una “cómoda posición económica” y la segunda… que casi acaba con nosotros. La tensión y el estrés al final era insoportable, hasta llegar al punto de afectarnos a la salud. A mí en concreto se me llego a agriar el carácter de una forma notable, porque detrás de la barra he conocido a personas maravillosas (todo hay que decirlo) pero por otro lado también conocí a algunas que las hubiera descuartizado un día en la cocina, para después dar sus restos a otros como ellos (en plan Hannibal Lecter). Y es que hay gente que por el hecho de que estas de cara al público deja de tratarte como a una persona y pasas a ser su esclavo temporal. Afortunadamente deje antes el negocio, y lo primero que hice fue tomarme unas buenas vacaciones para sacar toda la mala leche contenida. Cuando volví tenía un par de ofertas esperándome y en lo que me decidía por una o por otra se puso en contacto conmigo un amigo que tenía una empresa de verticales y me ofreció trabajar para él. Yo había tenido un breve coqueteo con el mundo de la escalada y me pareció interesante la oferta, pero no estaba seguro de si “valdría” para ese trabajo, eso de estar colgado de una cuerda y algunas veces a tanta altura, la verdad es que no sabía bien como iba a reaccionar yo, aun así acepte su oferta y me incorpore en su empresa. Aun recuerdo mi primer día de trabajo, mis nuevos compañeros sentados al borde del tejado preparándose las cosas y yo andando a gatas a dos metros de ellos. En fin, fueron pasando los días y mi miedo se fue transformando en experiencia mientras yo dejaba de ser camarero y me transformaba en un trabajador de verticales. Paso el tiempo y la empresa empezó a caer en picado, la mala gestión y los “desfases” de quien debía dirigir el barco fueron haciendo mella entre nosotros, hasta llegar al punto en que aguantábamos el “temporal” solo por los compañeros, de no ser por ellos yo mismo hubiera abandonado el barco mucho antes al igual que una rata que sabe que se avecina el hundimiento. Desgraciadamente al poco tiempo ya no teníamos ni eso, poco a poco el equipo se fue deshaciendo, la llegada de “compañeros” nuevos (que luego no resultaron ser tal) y el estado de crispación que al final se vivía fue minando nuestra unión y al final poco a poco se fue deshaciendo el equipo. Siete años después de empezar a trabajar en esto me encontré un día con que ahora tenía que ir a pedirle trabajo a las mismas empresas con las que antes competíamos. Encima fue la época en que comenzó la crisis así que algunas estaban ya con un pie en la tumba. Pase un año y algo a la espera de encontrar algo y entonces recibí por fin la ansiada llamada. Se trataba de ALTITUD, una empresa joven pero formada por gente con una dilatada experiencia en los “trabajos en altura”. Tras pasar algún que otro altibajo aquí nos encontramos hoy, peleando cada día un poco más, en una lucha que muchas veces no es justa, pero aun así haciendo las cosas como mejor sabemos hacerlas. Como en todo, hay días buenos y días malos, pero afortunadamente la balanza aun se inclina más a favor de los buenos que de los malos. Como ya he dicho al principio, lo que más me gusta de mi trabajo es que no me aburre y además hay días en que tengo la suerte de aprender algo nuevo. Un día me levanto y voy a colocar una extracción de humos y al día siguiente estoy instalando una línea de vida, ¿Quién puede aburrirse así?

 

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